viernes, 12 de octubre de 2012

      Mi nombre es Héctor Leiva Plaza, nacido el 13 de Julio de 1930, oriundo de la comuna de Santiago, lugar en el cuál pasé toda mi niñez.  Por muchos años viví en la comuna de Puente Alto y hace más de 12 años tengo mi residencia en la comuna de María Pinto, Melipilla y desde aquí realizo mis obras, acompañado de la naturaleza del lugar y de mi amada esposa.

       A pesar que no fuí a la escuela y no tuve estudios, mis esfuerzos y
perseverancia me llevaron a aprender a leer y a escribir de manera autodidacta, lo que me permitió crear poemas, versos y pensamientos, los cuales están reunidos en esta mi primera obra, basada en las experiencias de mi vida, el amor, el desamor y en las vivencias de la contingencia actual de la sociedad chilena.

      A mis 82 años, sigo creando y escribiendo versos y poemas, los cuales son mi motivación y estimulación de vida

        




MI ÚLTIMA CANCIÓN

En la vida yo me fui formando
Sólo y a golpes del destino
Aún me sigue golpeando.

Pero por eso no me quejo
Siempre que yo pueda cantar
Y no me voy a quejar
Ni porque ya me encuentre viejo.

Algunos nacen para gozar
Yo nací para sufrir
Y aunque sin porvenir
A nadie quiero yo envidiar.

Moriré viejo y pobre
Pero tranquila mi conciencia
La que cultivé con paciencia
Aunque no tenga ni un cobre.

Las sienes ya me han blanqueado
Con el paso de los tiempos
Y los pasos ya tengo muy lentos
El cuerpo lo siento muy pesado.

Quiero morir cantando
Y cuando esté dentro del cajón
Quiero cantar mi última canción
Cuando con tierra me estén tapando.



EL JORNALERO

Cosecho en el campo las espigas
Del preciado y dorado trigo
Y después sólo cosecho las migas
Con sus manos de mendigo.

Cuantas hectáreas segaron sus manos
Cuantos quintales cargaron sus hombros
Para después contemplar con asombro
Que al él no le pertenecía ni un solo gramo.

Trabajó de día y de noche
Desde que sembró las semilla
No escatimó esfuerzo y derroche
Con el trigo y sus gavillas.

Le cuidó a su patrón para ganarse el sustento
Pero hoy que el jornalero ha muerto
No tenía ni un mísero cajón.

Murió como había nacido
Nació sólo para trabajar
Su muerte a quién le podría importar
Si el sólo fue un desposeído.

Lo velaron sólo sus amigos
Porque cuando le avisaron al hacendado
Este señor le contesto ocupado
Porque el señor se encontraba acopiando más trigo.
EL CICLO DE LA VIDA

Nada en esta vida es para siempre
Todo lo que nace tiene que morir
Las hojas nacen en Septiembre
y todas mueren en Abril.

La vida es sólo un ciclo
Que todos tenemos que cumplir
Seamos pobres o muy ricos
Todos nos vamos a morir.

Si tú vives en lujosas mansiones
Y yo sólo soy un infeliz pordiosero
La muerte no respeta condiciones
Pero todos seremos igual allá en el cementerio.

Tú irás en una urna de seda y metal
Yo sólo iré en un cajón de madera
Pero los dos nos descompondremos igual
 y seremos polvo de la misma manera.

Una gran urna va a necesitar
Para que quepa tu orgullo
Mientras que yo seré un capullo
Dentro de mi humildad que es natural.