EL JORNALERO
Cosecho en el campo las espigas
Del preciado y dorado trigo
Y después sólo cosecho las migas
Con sus manos de mendigo.
Cuantas hectáreas segaron sus manos
Cuantos quintales cargaron sus hombros
Para después contemplar con asombro
Que al él no le pertenecía ni un solo gramo.
Trabajó de día y de noche
Desde que sembró las semilla
No escatimó esfuerzo y derroche
Con el trigo y sus gavillas.
Le cuidó a su patrón para ganarse el sustento
Pero hoy que el jornalero ha muerto
No tenía ni un mísero cajón.
Murió como había nacido
Nació sólo para trabajar
Su muerte a quién le podría importar
Si el sólo fue un desposeído.
Lo velaron sólo sus amigos
Porque cuando le avisaron al hacendado
Este señor le contesto ocupado
Porque el señor se encontraba acopiando más trigo.
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